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pokit in a pocket

palabra y recorrido

La verdadera mentira de la palabra fue a causa de la necesidad. En el principio de los tiempos la palabra fue libre, era el resultado puro de la fonética, vivía totalmente despreocupada por la semántica, indiferente al significado que se escondía en la lejanía. La palabra campaba a sus anchas por el aire, porque en el aire encontraba su predición, y la intuición invisible que tienen los montones de letras antes de nacer. No tenía corsés de ningún tipo, no había necesidad de nombrar, calificar, numerar, o incluso conjugar, para usarla libremente, pues era su sonido el que se llenaba, y llenaba, de regocijo a su portavoz. Con ese sonido llegaba la alegría, aunque el mensaje fuese de llanto, o de dolor, o de muerte, porque dichas palabras sonaban sin pretensiones significativas, no tenían más afán que el de una vibración más, o menos, armónica. Pero el hombre gritó una noche cuando la luna se escondió sin nubes que la tapasen en el cielo, tampoco había árboles con copas frondosas impidiendo su visión, el bosque donde habitaban los hombres era un lugar amable con el firmamento, de hecho ayudaba a las estrellas, cuando éstas se precipitaban contra el suelo, amortiguando el impacto astral con un colchón monumental de floresta. El grito del hombre llegó a los oídos de la mujer, y la mujer se inquietó ante la urgencia que padecía la voz que se quejaba en medio de esa oscuridad excepcional. Ella corrió hacia el hombre, lo abrazó para calmar su ansiedad, pero el terror del macho parecía inacabable, sus ojos se adivinaban ciegos de valor, por lo que la mujer se apretó más contra él, y él, al sentirse protegido por aquella hembra, tuvo miedo a perder su lugar en la tierra donde siempre había gritado su voz. El silencio siguió a aquellos momentos, un silencio en el que se aplacarón los temblores del varón, y le comenzaron a salir pelos en la barba, también en los brazos, y por las piernas, incluso su pecho se pobló con aquella novedad capilar, y con todo aquel vello volvió el gusto por gritar, y la necesidad de ponerle sentido a los gritos para que fuesen voz, y así lo hizo. Tomó con sus brazos a la hembra, con las manos sujetó firmemente su rostro, y dijo protección para ella, cuando lo cierto que se escuchaba era el miedo de él. Ella comprendió el terror del hombre, pero no quiso desvelarlo, supo que era necesaria su fortaleza callada, porque el temor del macho se disipaba al comprobar que no era el único en padecer pánico en esa oscuridad lunar. Ella lo acarició como si fuese agradecimiento, y él se sintió importante, mientras se palpaba los genitales, y escupía el significado de la palabra: yo, en la inseguridad que le producía la palabra: ella. Así comenzó el mundo a ser una cuestión social, un discurso con letras femeninas, en el que el hombre sigue pensando que habla masculinamente en lo cierto, cuando lo cierto es femenino, y está dentro de LAS FRASES de LA VERDAD.


"Palabra y recorrido"
© Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo.



5 comentarios

Exótico -

La que quiera un Chus, que lo pida para reyes.

jara -

Yo también me pido un Chus.

Besos flaco

La Camorrista -

¡Chus Chus Chus! ¡Qué alegría dar contigo! Mucho tiempo sin saber de ti, perdí tu dirección de correo, pero Google me ha enseñado tus huellas. Esto lo leí yo hace tiempo en Temuco, precioso el regalo que nos hiciste con este cuentito. Debes saber que acá no te olvidamos, hay una parte tuya acá que no se marchará nunca. Temuco espera volverte a ver pronto, niño grande. Muchos besos de la protestona chilena.

sara -

Wow!
Es precioso, y muy muy cierto. ¿Chus es María Jesús, o Jesús? Si es tío me lo pido

rkl -

Brutalmente cierto, y hermoso. Yo quiero encontrar a alguien como tú, Chus. :)
Un beso de boca femenina.

rkl