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pokit in a pocket

puede que nos lluevan mil primaveras

Puede que se muera alguna vez

este tiempo a destiempo,

y puede que se canse la tormenta

de embarrarnos los días, cada día,

o tal vez nos lluevan mil primaveras

en el lugar donde vive la vida.

y se queden en silencio todas

las ausencias que gritan desde la soledad.

 

Porque en este mundo del “sí”,

siempre existirá la palabra; “no”,

pero puede que se mueran los abismos,

y puede que volvamos a ser los mismos

que nunca quisimos dejar de ser,

y así, tal vez, puede que nos crezcan

las ilusiones dentro del espacio

que separa una piel de otra piel,

y que se aburra el aburrimiento

en todos los rincones del universo,

y que comience a contarse ese cuento

que comenzó con un: para siempre y jamás.

 

 

“Tal vez nos lluevan mil primaveras”

© El País de los Tejados. Pokit in a pocket. Chus Alonso Díaz-Toledo.

 

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axioma de un color

El blanco se inunda de rojo,
de rojo caliente, no comprendo
esta sangre que tiñe el papel,
mis palabras se secaron
hace tiempo como si fuesen
suspiros de sal sin cristal,
mis letras se asemejan
a las flores muertas que mueren
sobre las lápidas del olvido,
son frases de tez pálida,
pensamientos que se contraen
dolorosamente con el cansancio
que borra el color de los días.

En mis venas se despiertan
mil delirios de fuego líquido,
propuestas ingrávidas de atención,
incesantemente silenciosas,
saben que vagamos juntos
por el último de nuestros universos,
es un universo de susurros letales
y de polvo fatal, que se disuelve
en un cosmos donde la sombra
se adueña invariablemente de la luz,
para convertirla en una eternidad
que no deja de dar a luz penumbras.

Un lugar, hecho con muchos lugares,
se levanta en la memoria inmediata,
no tiene orden ni punto cardinal,
parece un sueño dentro de otro sueño,
o una vigilia de mirada inquietante,
no hay gente, ni huellas de recuerdos,
sólo hay espacios atormentados
con la dureza de la tierra seca,
horizontes de cielos desiertos,
y siento a la sonrisa de la desolación
brotando en mis labios, está fría,
tanto que sonreírla duele en los dientes,
y callo un poco más con cada segundo,
y cierro los ojos como si fuese muerte.


"Axioma de un color"
© Ediciones Cambalache Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo.

teatros de la noche

Apenas unas palabras, pocas,

están a la espera de la tinta

que busca el camino del papel,

son insuficientes para llenar

las madrugadas con un cuento,

pero en su exactitud milimétrica

encuentro la dimensión necesaria

para este momento concreto,

letras discretas,

lejos de los sonidos diarios

que intentan borrarnos 

del país de los pensamientos,

y ruidosas, escandalosamente ruidosas,

en el silencio opaco y nocturno de la luz.

Observo la paciencia del miedo,

está a la espera de la espera,

concienzudamente callado

tras guiones que le dan la espalda,

parece una mota de fuego eterno,

una condena a la eternidad de la pena,

y huyo de los tópicos a oscuras,

y de las dudas que se amontonan

al otro lado de las puertas,

no quiero ver el rostro de la muerte

antes de que me sonría la vida,

y escucho llegar una balada, 

mientras la consciencia se ocupa 

en desocuparse bajo arabescos de humo,

y la espera se vuelve una escena,

antes de la función teatral 

que se estrena en la orilla que besa el mar.

 

"Teatros de la noche"

© Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo.

de estaciones y viajeros

Quisiera que escucharas todo ese ruido

que brota con la llegada de las fechas,

ahora es cuando se destierra

la palidez gélida de los rincones,

parece como si hubiesen sido pintados 

con trozos de escarcha tendida al sol,

y es que ahora es la hora del naranja,

ahora sus pigmentos se apoderan 

del pretérito imperfecto de tono gris,

y el futuro es un laberinto de palabras 

que suenan a calle nueva

y a hojas escritas con letras de azahar.

 

Así es como se proclama la rebelión

anual de los sentidos,

la disconformidad deja 

para más tarde las quejas,

mientras los versos son requiebros

en la arena de una maceta,

y al otro lado de las rejas

los acentos del aire se suspiran 

cuando comienza a respirarse el sur.

 

Piel, y fervor, se dan cita

en un guión de vocación ineludible,

en ella son milllones los poros que se desnudan

del abrigo que se hizo con las telas del frío,

y yo vuelvo al lugar del que me fui,

y rompo la prisa de una vieja esfera, 

amarillenta de tiempo,

que sigue estando mucho más lejos

de lo que nos dijo un día de abril,

y también te cuento el cuento 

que me contó un día el viento,

y espero a que nazca la luna,

mientras dejo que, una por una,

nos mojen todas las gotas

que se anuncian en la respiración.

 

 

"De estaciones y viajeros"

© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo.

costumbrismo

Te reconozco frágil, escondida,

como la luz que surge de la noche,

como el sudor brillante de una hoja

escrita con la tinta del rocío,

y te encuentro en la reverberación

de tu propia sed, y en los discursos

donde buscas el agua necesaria,

y recuerdo el tacto de las páginas

de un libro de segunda mano,

tacto de papel amarillo

tocado por el paso del tiempo,

tacto con remolinos de letras,

tacto callado que no dice silencio.

 

El olvido ha cerrados los bares

escritos para el viaje de los versos,

las esquinas rotas de su paredes

se desmoronan sobre la soledad

de los abrazos sin brazos,

y te sé, sin que quieras nombrarme,

como el viento sabe del invierno,

y callo para que me sientas más,

y pienso como piensan los olvidos

desgastados de tanto tener que olvidar,

y me uno al silencio de ese momento,

lejos de los espejismos que te ofrecían

al final de donde el camino tiene su final.

 

“Costumbrismo”

© Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo.

agnosticismo diario

Llegar un segundo después

del segundo marcado para estar,

hablar con las palabras de espaldas,

mirando a la pared,

acostumbrarse a la vista estática

para ver sin la necesidad de entender,

y respirarte, en la dualidad asfixiante

que comparte el espacio

por el que se muere el tiempo,

y presenciar la agonía de la luz,

mientras la oscuridad se convierte

en algo lamentablemente nuestro,

y una parte del silencio se derrama

por los bordes de una sombra sin voz.

 

Batalla mortal en la ciencia del instante,

seremos una víctima más

para la inercia de las fuerzas centrífugas,

y se dislocarán los pensamientos

que tienen los pies en el suelo,

y enmudecerán las promesas 

que aseguraban dos metros

cuadrados de eternidad, 

más allá del lugar de las estrellas,

y entenderé la prontitud de las gotas de rocío,

mientras al otro lado de las puertas

el día volverá a ser una excepción de la noche,

y en las camas morirán los tableros

donde las piezas muertas juegan al ajedrez. 

 

 

"Agnosticismo diario"

© Pokit in a pocket - chus alonso díaz-toledo 

crónica de algo crónico

Como el lienzo en blanco
del primer pensamiento,
con la contundencia
que tiene el mar contra las rocas,
así llegas, 
vestida con el sabor breve 
del momento preciso,
envuelta por ese manto 
de niebla que cubre 
la verdad de las horas, 
y a deshoras, 
en tus manos los recuerdos 
son hilos sueltos del recuerdo,
hilos con forma de espuma,
de espuma azul y sal de ola.
Equilibrar la distancia,
olvidar la cercanía de un abrazo, 
a millones de años luz,
es un ejercicio insignificante
para la locura cotidiana,
una representación teatral
en dirección contraria al destino,
y como tú, soy una señal perdida
dentro del presidio de la razón,
y me convierto en parte
de las condenas preventivas,
y callo para escuchar
a lo lejos cómo grita la ciudad,
y para que tú seas calle,
se agrietan las tapas del libro
sobre la libertad del viento,
y el viento quiere ser palabra,
y toma la forma de un cuento
que tiene las sombras de la realidad.
"Crónica de algo crónico"
© pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo. 

calle feria

Alguna vez quise
ser calle de feria,
o aire que vuela
en una verbena de barrio.

Me hubiera gustado
ser la siesta
que calla agosto
más allá de la puerta,
la que se despierta fresca
con olor a tierra mojada,
la que renace al final
de dos caricias opuestas.

Soñé con ser el campeón
del mundo en tu cuerpo,
o el barco pirata
por el que te dejaste atracar,
quise convertirme en limo
y arena, dulce de blanca,
para sedimentarme en tu piel,
para ser aborigen en el delta
que te triangula los suspiros,
el que ondea tus ríos secretos
hasta las olas rizadas del mar.

“Calle feria”
© pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo 

agua azul hielo

Con agua de hielo azul, sin frío,

dos actos de sed beben del rocío,

dos lenguas del todo desnudas,

dos razones para las camas furtivas

que duermen tras el muro del qué verán.

 

¿Acaso no tuvo la sangre el valor

valiente para circular por la causa?

 

Coincidieron en el mismo miedo,

y a la misma hora punta

se arrinconaron como el polvo,

se mutilaron todas las frases

con los cuchillos del punto final,

tapiaron la voluntad de su oídos

con el silencio del barro seco,

borraron las huellas en el tacto

de cada uno de sus diez dedos,

y renegaron como la madrugada

reniega de la impaciencia del sol.

 

Los bosques quisieron comenzar

a abandonar los colores verdes,

los mares se quedaron a la deriva,

asesinados por la calma chica

que se evapora con la realidad,

el horizonte quedó a sus espaldas,

toda aquella dislexia circunstancial

llegó a tomar las formas de la ingeniería,

y se confundieron con las obras,

y se mancharon con los grises

del cemento que eleva la rebosante soledad.

 

 

"Agua azul hielo"

© Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo.

 

summit meeting at birdland

Seré una estatua de arena

con el desierto en el alma,

buscaré la diminuta quietud

de los granos sin agua,

besaré el cielo con la boca

de todos los horizontes,

y el silencio me acompañará

cuando se quiebre la voz,

y volverán a brotar estrellas

en los campos del firmamento.

 

Recogió los últimos papeles que había dejado sobre la mesa, cerró todos los cajones del viejo escritorio, un simple movimiento de llave bastó para clausurar la memoria de mucho tiempo. Cuando opinó que todo estaba como debía estar, y tras asegurarse de ello, echando un último vistazo al espacio que le rodeaba, se dirigió hacia el viejo tocadiscos. Con especial cuidado, abrió la tapa de plástico que cubría el plato, se giró, y sacó, con la misma atención con la que se coge a un bebé, un vinilo negro, circularmente bello, que colocó sobre la goma del giradiscos. Las notas del saxofón de Charlie Parker contaban el año 1951, aquel disco era el paraíso prometido para cualquier oído sin prejuicios, "Summit Meeting at Birland" empapaba el aire de la estancia, y él se dejaba mojar por aquella música, sentado en la silla del escritorio. Se levantó para prepararse un bourbon sin hielo, una pequeña cascada ámbar cayó dentro de un vaso ancho, y volvió con él a la silla que había abandonado hacía sólo un momento. Una vez sentado, y tras un gran sorbo del néctar de Kentucky, cerró los ojos, y dejó pasar el tiempo, como si el tiempo no pasase por aquel lugar. Parker seguía volando en el aire, y tras los cristales ajenos, la ciudad se reducía a las calles de siempre, desde las ventanas de siempre. Aquellas cuatro paredes eran el refugio perfecto, entre ellas habían nacido, y muerto, miles de historias, unas mejores que otras, es cierto, pero allí habían convivido el amor y el desamor, la alegría y la pena, el pobre y el rico, el cielo y la tierra, y todos habían brotado, y crecido, dentro de ese cubo habitable con vistas a la inmensidad.

Abrió los ojos cuando sonó la última nota de la última canción del disco, se levantó, y se dirigió hacia el tocadiscos, retiró la aguja de los surcos mudos del vinilo, y volvió a cubrir el giradiscos con cuidado. Se giró hacia el centro de la estancia, dio tres pasos para colocarse justamente ahí, en el centro, y de uno de los bolsillos del pantalón, sacó un puñado de aire, que dejó caer sobre sus pies. Cerró los ojos, y escuchó, notó el olor del Sáhara visitándole, y su silencio, sin miedo, acunando cualquier rastro del antiguo dolor.

El cuarto quedó vacío, los cajones cerrados, y unos granos de arena en el suelo, justamente en el centro de la habitación, recordaron, bailando al viento, la melodía de la última canción.

"Summit Meeting at Birdland"

© Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo.

teoría sin relatividad

Tienes el ritmo de los versos
que se reescriben con el tiempo,
letra a letra, sílaba por sílaba,
te vistes con la añoranza perfecta.

Sería absurdo ignorar
que fuiste el mejor poema,
y sin embargo, se quiebra
un papel cuando te siente en él,
y se retuerce la semántica,
como si estuviese hecha
con el dolor dolido,
y se derraman las olas
sobre las mejillas del mar.

Discurres dentro del sonido
que pernocta en algunas noches,
eres ese silencio atronador
que no deja mirar a la luna.

Y entonces volvemos
a ser la verdad
que se escapó de las manos,
dos disidencias inalterables
fuera de un patio, y sin mayo,
y en los reproches
no llevas escote,
y de las curvas
nacen brazos rectos,
y en la sal de mis heridas,
como siempre,
la costumbre son las quejas
concéntricas de tu invariable dolor.


"Teoría sin relatividad"
© Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo

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caos subatómico

El sabor se tornó agrio,
y sin embargo, te quise
en mi boca de siempre,
y mi tacto quiso
la aspereza de tu tacto,
y de la incoherencia
de la materia brotó la sangre,
y una herida en el tiempo
quiso volverse eternidad.

Pensaste que sólo éramos
dos miniaturas a escala,
dos cartas sin trébol,
y con el reverso marcado,
perdidas sobre la mesa
del póquer universal,
y nos apostamos,
como si fuésemos
los dobles de la nada,
y en la nada,
nos encontramos
con una nota en blanco,
y la rúbrica de un suspiro
falleció sin desnudarnos,
y la piel nunca supo que era piel.


"Caos subatómico"
© Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo

abraceditas de piedrezolores

Piedrecitas de colores,
eso hay sobre la mesa,
pidrecitas redondas,
moldeadas por miles de años
de agua, y de viento,
esculpidas paradojicamente
por la invisible materia
que habita en el tiempo.

¿Has pensado alguna vez
en la inquietud de un abrazo?

Un abrazo es inquieto, y rápido,
cuando se da de contrabando,
y las piedrecitas de colores
son como los abrazos inquietos,
están cerca, se tocan,
y la tierra tiembla bajos sus pies,
entonces se mueven borrososas,
y parece que viven dos veces
cuando se ponen a tintinear.


"Abraceditas de piedrezolores"
© Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo

enanitos lisérgicos

Ahí, junto a los enanitos
que hablan sin ser vistos,
se reunen todas las letras
con vocación de equipaje,
y los enanitos las llevan
a un lado, y a otro, y a otro,
y las leen, logicamente,
en voz bajita, muy bajita,
y las letras se entusiasman,
y se ponen colores de fiesta,
y juegan a colgarse
en las líneas de un papel.

Ellas saben que la dirección
del viento es caprichosa,
por eso usan veletas cuadradas
de madera, y esferas llenas
de palabras con la letra "o",


"Enanitos lisérgicos"
© Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo.

preludio

Entraré sin pedirle
permiso a las circunstancias,
simplemente caminaré
hacía la profundidad
de una estancia cualquiera,
no miraré para atrás,
mi propósito es caminar,
avanzar entre todo ese ruido
de fondo que se intuye,
que se siente,
pero que seguramente no esté
más allá de mi necesidad
imperiosa de escuchar.

Notaré bajo mis pasos el crujir
de las sonrisas que calleron
desde las bocas alguna vez,
son una mezcla de ironía,
y desesperación,
un batido de vidas fronterizas,
maquilladas con el polvo
de una tierra
que no volverán a recordar.

Me preguntaré cómo
han llegado hasta aquí,
se lo preguntaré a la altura,
y la altura me responderá
con el silencio de la oscuridad,
entonces leeré el relato
de un cuento muerto,
escrito en una lengua muerta,
y me hablará de la muerte,
y borraré con su vida cualquier
reflexión sobre la resurrección
de las almas que siguen en pie.

Antes de marcharme
sé que sentiré la humedad
represora del medievo,
su ignorancia,
y la de sus cultos religiosos
impregnados con la venganza
del temor a lo desconocido,
y seré un cruce a destiempo
en la calle de las Cruzadas,
y entraré en un coma profundo
con vistas rojizas de sal,
así será la primera línea
de la raya que anuncia el punto final.

"Preludio"
© pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo.

misterios diarios

Si precisase de las palabras
para desentrañarte,
las dejaría en blanco,
expuestas a las escrituras
de cada momento,
y en cada segundo,
y a los deseos nativos
de los paraísos ateos,
no quiero desvelarte del todo,
no quiero tus instrucciones
en varios idiomas,
ni busco más garantías ajenas
al espacio de tus fronteras.

Si fuese necesario el aire
para consumir tu olor,
buscaría un abanico
que te danzase en la mano,
dentro de cualquier mes de abril,
y frecuentaría los tejados
de los gatos noctámbulos,
allí donde los pasos del jazz
se dividen en siete notas,
con bigotes y cascabeles,
como lo hace el viento
del cuento de nunca acabar.

Y si la senda del tacto
se alejase de mis dedos,
volvería a desandar el camino,
antes de recordar
cómo es la sensación
que precede al olvido,
descontaría esa contrariedad
intransigente de los metros
que dictan, graficamente,
la ausencia en los mapas,
y llegaría hasta la última
sílaba de tu nombre,
como si todo fuese, de nuevo,
una primera vez más.


"Misterios diarios"
© Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo

al otro lado de la verja

La mirada perdida
en un rizo del aire,
y el cigarro en la mano,
alimento de arabescos blancos
en danzas de realidad
que tú, y sólo tú,
me ayudas a comprender
que no son de verdad.
Escribes las palabras
que se encierran tras la verja,
las encadenas, una tras otra,
fabricando pesadillas
que son sueños de papel,
y exilios desde la vida cuerda
hasta la horca
de las verdades a medias.

No sé bien si te duele la voz
cuando piensas en lo absurdo
del dolor a gritos,
o si te sangra el silencio de todos,
y en tu silencio exacto,
lo vistes con la sal
de las heridas abiertas.

No sé si seré capaz
de mirarte a los ojos de nuevo,
pero ya sé de dónde
se cuelgan los puentes
que me llevan a tu veracidad,
y en ellos, poco a poco,
vuelvo a caminar los pasos,
del adiós sin vuelta,
que me devuelven
a ser huella sin ti,
en una ciudad seca de sentir.

“Al otro lado de la verja” (la mirada de Panero)
© pokit in a pocket chus alonso díaz-toledo.

dos es impar

Míranos por las calles
que quedaron quietas,
escucha el crujir
de las semillas inútiles,
se quiebran con la misma
sed de la que beberán
las mesas vacías,
observa cómo se deshacen
los colores con el viento,
parecen de harina seca,
y tienen el rictus final
de cualquier tiempo,
y de todas las historias,
como nuestras manos,
como nuestros ojos,
perdidos entre el miedo
de volverse a encontrar.

Sobre mis huellas están
los pasos de las tuyas,
bajo mis pasos
son tuyas las huellas,
y no pueden dejar de andar,
pues somos dos habitantes,
perdidos en un mismo
trozo de desierto completo,
dos besos de contrabando,
dos sucesos consecutivos,
apenas intercalados
en la crudeza de la realidad real.


"Dos es impar"
© Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo

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magma

Reconocernos, y penetrar,
en el caos que une el cielo
con la rutina oscura del asfalto,
las calificaciones son absurdas
cuando no caben en las manos,
adjetivar este género de días,
que se presentan con la misma
insistencia invasora del magma,
es una tarea estéril, absurda,
son de tiempo líquido, viscoso,
caldo exactamente plano,
de pensamiento prescindible,
repleto de burbujas que bailan
amordazadas por una promesa,
como las consignas que lanzan
los dioses de dudosa reputación.

La comunión se vuelve amarga
cuando tiene el color frío del acero,
y una legión de cristales rechazan,
con inmaculado hermetismo,
todo lo que ocurre fuera del interior
de las torres enmoquetadas
hasta las fronteras del cielo,
cristales que repudian el exterior
que corre por las calles, a pie,
y que se dispersa con zapatos
que siempre aprietan a fin de mes.

Bastaría con un pedazo de suelo
para que creciese un árbol nuevo,
y una gota de agua serviría
para darle sentido a la sed,
sería suficiente que una palabra,
aunque no tuviese nombre,
se convirtiese en otra, y en otra más,
y que cualquier número que sume,
al menos, un múltiplo de dos,
sea válido para completar
la esquiva ecuación ancestral,
entonces volverían a ver
los ojos que miraron a otros ojos,
y la tierra sería de la propia Tierra,
y en su memoria quedaría algo más
que las primeras historias de un volcán.


"Magma"
© Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo.

círculos cuánticos

Círculos cuánticos,
inapreciables
desde la medida
de escala cotidiana,
pero freneticamente activos,
y vivos como hormigueros,
así la tierra vuelve a ser
el lecho buscado del árbol,
y el agua se curva,
después de ser nubes,
para que su ruido recorra
el mismo curso del río
en el que sonó otra vez.

Organigrama cerrado,
teoría energética
de la trasformación
indestructible;
todo lo que fue,
tiende a volver a ser,
pues somos
instantes flotantes
en el espacio-tiempo,
máxima reiterativa
de la naturaleza científica,
con tozuda inclinación
hacia la numérica infinidad.

Por eso es que la espera
está más allá del presente,
más allá de los bosques
donde el verde se hizo gris,
y el silencio sonó
como una batalla campal,
espera que no reconoce
el sabor que tiene el miedo,
y que desaparece
de los mundos sin cuerpo,
con la misma prisa
que termina todo en este final.


"Círculos cuánticos"
© Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo.

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