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pokit in a pocket

trifásicos ambulantes

I - Después de cada esquina que doblaba encontraba una nueva, casi exactamente igual a la anterior. Sólo una leve diferencia, que podía pasar inadvertida en caso de no prestar la debida atención, constataba que era una esquina diferente. No quiso saber más, el agotamiento al que se veía sometido por aquella sensación repetitiva le había llevado, en más de una ocasión, a pensar en escapar de sí mismo.

Por la parte de arriba del cielo
están las costuras del universo,
y bajo el pavimento de la vida
se muere todos los días un día.


II - Dirigió sus pasos hacia donde nunca habían ido. El motivo por el que cambió su rumbo era para él una incognita, sólo sabía que sus dirección no llevaba la misma dirección de otros días, y creyó respirar por primera vez.

No hay una buena razón para obviar la obviedad,
no queda rotundidad en las piedras
contrarias a la fragilidad de los cristales,
ni cristales enfermos, en su sano juicio,
dispuestos a dejarse matar.
Y entre tanta gravedad sobreactuada,
entre tanto juicio metafísico final
a punto de volver a reventar,
tengo una noche escondida
para dormirla a medias en la calle de los sueños.


III - Despertó con el sabor de otra boca en su boca, y un delirio azul le hizo saber que ya tenía memoria, que podía comenzar a escribir los recuerdos a solas, frente a las olas de algún mar.

... y dejó de sonar el silencio de la piel en sus manos,
mientras el color de la luz quiso saber a sal marina.

© pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo. "Trifásicos ambulantes"

acuerdo de recuerdos

Puede ser que sea tarde para la memoria,
que no quede más que un triste tiempo
para ver cómo el día cargado de segundos
se desnuda del calor de la vieja luz.
Aquí volvieron a querer nacer
las espigas en el tallo del trigo,
y medio mundo anda corriendo loco,
de nuevo, tras la cordura del otro medio,
para quitarle unas veces la vida,
y en otras ocasiones, una simple pelota.
Vivimos en un enorme bucle atemporal
que se reitera en pequeños ciclos,
como las horas se vuelven a vestir
con las formas, y los colores, de antaño.
Puede ser que sea tarde para la memoria.
Puede que desde la otra orilla de aquel sol
no se llegue a pintar la noche de mi luna,
mientras un millón de estrellas voraces
tartamudean desde su lógica variable,
pero sigo creyendo en el sueño posible,
en aquel que me despierta cuando llueve,
y en los charcos quieren mojarse tus pies.


© pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo. "Acuerdo de recuerdos"

calvario vargas

Calvario Vargas es un palmero de provecho, cada noche afina sus dos manos, las cuida con esmero para que suenen como deben sonar, igual que un instrumento más de los que visten el tablao de La Calambres, con flamenco y Luna. Calvario Vargas debe su nombre a su origen; a las duras horas que le hizo pasar a doña Lola, su santa madre, cuando quiso la naturaleza cumplir con aquel nacer. Su parto duró una eternidad, y a la eternidad estuvo a punto de facturalos a él, y a doña Lola, si no es por la intervención de una perseverante matrona que cobraba por niño vivo. Calvario hizo ruido al llegar; ruido de dolor, ruido de ansiedad, ruido de muerte a punto de vivir. Y el ruido sigue siendo la base de su poder ser. No comprende un fandango sin palmas, le duele en la sangre un fandango mutilado de su "tran tran". Por eso Calvario mima sus manos, las ejercita cogiendo el aire, toreándolo de pecho y alma, para llevarlo hasta sus palmas, y estallarlo en el instante preciso en el que lo requiere el duende de ojos negros que mueve el vaivén.

© pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo. "Calvario Vargas"
"Historias de tipos que andan por ahí" Ediciones Cambalache. Buenos Aires. Diciembre 2005.


la metafísica de la hidraúlica

la metafísica de la hidraúlica

Me distraigo en la metafísica viva
de la hidráulica organizada,
y en la transparencia de su fuerza me rompo,
más allá de donde un día supo que se rompería el mar.
Puedo ver fórmulas lloviendo incógnitas,
recordar la brevedad de las gotas
que se suicidan cuando el ánimo se nubla,
allí donde el agua sabe que será barro mañana,
igual que fue calle de barro descalzo,
en la calle de los días donde viven los minutos del ayer.
Intento entender el misterio incoloro de los "porqués",
y a su dualidad de átomos gemelos, más uno,
para que me moje la humedad de un recuerdo enmudecido
tras las gargantas donde se borran las palabras de la voz.
También persigo a las vigilias sin ventanas de la noche,
allí donde la verdad sueña con ser un beso falso
que comienza a ser la mitad de una verdad,
y me duermo sobre un sueño que ignoro si sabré soñar.
Me distraigo en la metafísica viva
de la hidraúlica organizada,
y descanso el rocio de la mañana sobre mi piel,
junto a un cuento absurdo de anacoretas gafados,
que no sabré contar más allá
de donde se pierden las palabras que tienen sed.

© pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo. "La metafísica de la hidraúlica"

el pulga con los rubios

el pulga con los rubios

El Pulga lleva unos días bajando hasta el parque que hay en el barrio donde todos son rubios, y como él es moreno, pero mucho, los niños rubios que juegan allí saben que no es vecino del lugar. El Pulga no tiene problemas con eso de los colores, los rubios le hacen gracia, y le dan algo de pena, porque piensa que son así de claros por culpa de sus madres, que no paran de lavarlos. El Pulga no sabe que el amarillo va en la carga genética de los que tienen padres con dos coches, botas "adidas" de fútbol, y jardín con "bici", pero mejor que no lo sepa, porque siendo como es, lo mismo siente curiosidad por la vida del gen dorado, y eso no lo queremos nadie de los que queremos al Pulga. A mí me preocupa, porque la última vez que le dio por ir a donde los rubios anduvo medio tonto un tiempo. Decía que quería cambiarme juegos de la "pleisteision", y él sabe perfectamente que ninguno de los dos tenemos "plei", ni luz para encenderla. También hablaba de apuntarse a un campeonato de "escuás" en el colegio Montepríncipe, y se tiró unos días con un matamoscas en la mano intentando darle a una bola de papel. Menos mal que El Pulga tiene memoria selectiva, y pronto olvida las cosas que hace cuando es más Pulga de lo habitual, porque ni va al "cole", ni tiene mucha cara de llegar a saber algún día lo que es el "escuás". Yo ni lo intento. Ahora dice que se ha echado un amigo rubio, y dice que se llama Güalter. El Pulga no se da cuenta de que, llamándose; El Pulga, no se puede tener un amigo que se llame Gualter, y que la vida siga como si nada. Los amigos del Pulga nos llamamos; Wilipokit, Montoro, El Liendres, Churretes, y pokito, por ejemplo, y así todos. No hay ningún Gualter, ni debería haberlo nunca por el bien del propio Gualter, porque llamarse Gualter, en mi barrio, es ser carne de cañón a diario.
Espero que El Pulga vuelva a "reconocer" pronto, porque hoy lleva una lagartija muerta en la camiseta,pegada a un lado con cinta adhesiva, y dice que es un polo de tenis francés...

© pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo. "El Pulga con los rubios".

suelto en el bollsillo

Tres luces en el firmamento fueron la señal, y una vez que las vio, no pudo dejar de mirar a los que le rodeaban. Era tarde, casi madrugada, era noche limpia y clara. Supo que debía permanecer allí, no importaba que tuviera una vida que deshacer en días, ahora lo importante estaba en el sitio donde se encontraba. Se conmovió ante la muerte de una estrella fugaz que firmó su último brillo sobre él, y pensó en lo efímero que es todo lo que caduca algún día.

Recojió guijarros del suelo,
y aprendió a decirle a la piedra
las palabras que destiló un día
el recuerdo de una cama bajo el sol.
¿Por qué siguen siendo lugares
los sitios donde no hay nadie?
Pudo saborear aquel olor a mañana,
pudo entender las formas blancas
contándole vuelos de agua celestial,
pudo tocar un pensamiento leve
para convertirlo en memoria firme,
pero no pudo quemar el papel
donde quedó escrita la dirección
de la calle que olvidó llevarle
hasta donde viven las letras del olvido.


© pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo "suelto en el bolsillo"

Ediciones Cambalache /mayo

delirios sin sur

Te escribo desde un jardín
desierto de sueños,
en el que nacen plantas
hechas de hierro y cristal.
No hay espacio para la calma,
ni colores que hablen otro idioma
que el del ruidoso blanco gris,
pero aquí se bajaron las franquezas
de los viajeros que no llegaron a salir
con rumbo hacia los delirios del sur.
Escucho cantos urgentes, de sirena,
que corren tras muertes anónimas
a punto de volver a nacer en sus entrañas,
y en silencio, vuelvo a la luz
de la cal bajo el cielo,
y al sabor de azulejo en los patios
de las historias que empiezan por el fin.


© pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo. "delirios sin sur"

dejadez social

En la altura de las tierras donde la nieve no deja de ser nieve bajo el sol, allí donde el viento es un cuento inacabado que no deja de comenzar, viven unos seres pequeños, muy pequeños, que buscan cabezas vírgenes a las que iniciar en la dejadez social de lo cotidiano. La apariencia de estos personajes es la misma, exactamente la misma, que la que ellos imaginan cada mañana, mientras desayunan pedacitos de historias sin final, ordenadas por tamaños, y formas. Hay días en los que las historias ingeridas hacen que parezcan bolsas de aire caliente en ascensión, otras veces toman un aspecto similar al que tienen las huellas de un camino que ignoran dónde pararán de andar, y los días en los que la luna acompaña al sol en el cielo, en esas jornadas, adquieren la forma de la nada para que todo tenga cabida a su alrededor, y así poder ser testigos de excepción del Caos Universal. El Caos Universal es la fiesta, la desbandera, y la desreligión, de esta especie de duendes, y digo especie, porque no son duendes, ni muchísimo menos, su naturaleza es sensiblemente diferente a la de un duende. No son amigos de usar gorros de duende, ni tienen cara de duende, simplemente porque no lo son, y jamás, que ellos sepan, quisieron serlo. Son seres inapreciables dentro la escala de la apreciación, y su tradición evolutiva tiene sabor a fresa, y a miel, por lo que no son amigos de sus enemigos...

© pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo. "dejadez social"

tu sabor de ti

Me encuentro en la antesala
que sabe de tu sabor,
en esa distancia de la respiración
que consigue rozarte la piel,
y me confieso libre
en la cautividad de tus piernas.
Dejo que tu abrazo me abrace,
rodeándome adentro de ellas,
para conjugarte con la calma,
y con la urgencia,
del idioma que escribe la saliva
traducida de mi propia lengua.
En mis labios, los tuyos callados,
en tu boca libre, suspira
la libertad que se escondía
amordazada bajo la ropa,
y te bebo en cada brillo de tu sexo,
y en tu sexo se mojan las olas
que recorren la piel de agua y cuerpo.

© pokit in a pocket. ch.a.d.t "tu sabor de ti"

perdí donde te perdí

He perdido, por descuido, el lugar de la vida
en el que hace tiempo supe que te perdí,
y ya ves, ahora me encuentro contigo
tras las esquinas de cada recuerdo,
pintándote en el aire con el azahar,
mientras en el mediodía del calor sin ley
los cuerpos se gastan con ganas, y sin prisa,
detrás del abrazo eterno que la reja regala a la cal.
He pensado en perderte en mil lugares otra vez,
en diluírte como si fueses la tinta indiscreta
que retuerce su belleza en el agua,
pero el agua te convierte en la nube de lluvia
que riega la tierra de mi ya encharcada memoria,
y te haces de nuevo cómplice en las noches
que duerme la luna con la piel despierta en mí.
He querido volver hasta las piedras naranjas
que un día conocieron el agua, y el fuego,
escuchar aquel río que sonó a ocho gotas de adiós,
he querido volver a ser la ilusión de un viaje de vuelta,
y dejar en el olvido el recuerdo del silencio de tu voz.


© pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo. "perdí donde te perdí"

Mención especial de la "Asociación Cultural José Martí"
Febrero 2006 - La Habana, Cuba.

verdad mentirosa

La verdad es una silueta
que coquetea a contraluz,
pausadamente se desnuda,
para dejar libre a la mentira
que entraña con cada sentencia.

La verdad es como un río seco,
y se retuerce por los valles
de lo que ya se sabía antes,
pensando que no errará
al decir lo que será después.

La verdad es prepotente
porque cree que es cierta,
y desconoce que la certeza
la quita, y la da, el tiempo,
desde que éste es tiempo.

La verdad se miente a solas,
ella misma se engaña,
para poder tener un sitio
donde no importan los modos
con los que se habla a la vida.

La verdad era una ventana
en la mañana, por la que el sol
se hacía un calor compartido,
mientras en el frío crecían
los árboles que nunca darán luz.


© pokit in a pocket ch.a.d.t "verdad mentirosa"

el sonido de la vida

Llevaba tiempo educando el oído, aprendiendo a gestionar las diferentes naturalezas de los sonidos, encontrando los matices que encierran las ondas, y su amplitud, para facilitar la dispersión del aire en su comunicante, y sonora, vibración. Decía que podría llegar a ser capaz de reconocer más de ocho millones de sílabas sueltas, sílabas que yacían caídas por los suelos de la ciudad, dotando a ésta del sonido que habla el mundo de cristal, y de acero: el sonido que hace la vida cuando roza con el asfalto del urbanismo social.
El interés por el ruido no era una afición nueva, ni un esnobismo absurdo, la atención hacia todo lo que suena, se podría decir que era una necesidad casi vital para él. Padecía una extraña enfermedad que afectaba al sentido del oído, y actuaba indirectamente en el sin sentido la razón, proporcionando al enigma de la racionalidad, un sentir ajeno a los sentimientos plastificados, e hipotecados, que caminaban cabizbajos bajo la lluvia. Esta dolencia auditiva apenas era conocida, no había una bibliografía al respecto, sólo se podían encontrar referencias a ella en algunos escritos ancestrales de la cultura peloponesa, escritos que, por otra parte, eran totalmente ininteligibles, ya que cuando fueron escritos se cree que los peloponesos desconocían el arte de la escritura, por lo que es posible que fueran doblemente difíciles de leer. Este pequeño detalle, que para otros hubiese sido motivo de abandono, para él fue un aliciente más que añadir a la aventura de aprender a escuchar.
Comenzó por el principio, pues el orden era, y así debía ser siempre, invulnerablemente ordenado. El principio estaría situado en el comienzo, más o menos, de la acción a llevar a cabo, y la acción a llevar a cabo no era otra que la de dejarse acariciar por la aspereza del aire que rebota contra la metrópolis. En ese aire, mezclado con él, se encontraban las palabras que no llegan a los oídos que escuchan, las que se quedan para siempre atrapadas en la melaza atmosférica de lo pegajosamente cotidiano, y dejan de existir como tales, para comenzar a ser sílabas rotas que pretenden decir algo, cuando caen desde un sueño con la fecha en rojo del calendario lunar.
Las primeras sensaciones que tuvo fueron confusas, abrumadoras, llenas de una uniformidad que hacía pensar en lo lejana que quedaba la libertad para poder ser libre. Aún no le era posible descifrar los millones de mensajes que recibía, pero esta circunstancia no le impedía saber que estaban ahí queriendo ser queridos, odiados, o al menos, escuchados. Hubo un momento en el que la variable que intoducía el cosmopolitismo se encontró, sin previo aviso, con la incógnita de los haceres políglotas propios, es decir: se apuntó a una academia de idiomas. En aquellas aulas magnas, del saber decir bien dicho, conoció la importancia de los magnicidios que se cometen con silenciador, a cara o cruz, cuando es la hora del camión de la basura, y el amor a bajo precio reina por las esquinas, pero seguía diciendo; "guan", delante de cada: "andetruá". Sin desánimo, aunque algo afligido, abandonó los estudios, y el trabajo que trabajaba para pagarse una nueva lengua, o dos. Se echó a la calle, y en la calle se encontró con esa calle que está tumbada en las puertas de los comercios, de los cines, la que hace de la ironía un arte, y se arropa con cartones del frío que hace en la pobreza, cuando ésta duerme su pesadilla dentro del cajero nocturno de banco.
El rigor científico le hizo acometer el siempre sorprendente camino de la duda, y ya que la duda amamanta a la ciencia, comenzó a dudar de la locuacidad de lo evidente, y la evidencia era tan evidente, que se vio obligado a volver a dudar; ¿Por qué sólo encontraba ruidos de disidentes? ¿Por qué no había rastro de sonidos rubios, o con los ojos azules vestidos con Ray Ban de sol? Las palabras que hablaba la calle eran palabras de ojos oscuros, y cara sucia de sociedad. Eran discursos mutilados a base de producto interior bruto, desacreditados justo a la altura en la que se encuentra la maltrecha dignidad, de los ya archivados como indignos por alguien del registro "civilizosamente" incivil. No era posible que todo el mundo fuese así, confuso en su habla, no creía que los favores se hubieran acabado del todo, que no quedase una sonrisa sonriendo en la humanidad. No podía ser, tenía que haber mensajes dichos por voces sobre escritorios de madera noble, y noble cuero, y no sólo "notas" desperdigadas que se escriben sobre listas de la compra, letras para decir, que se acentúan de silencio al ser devueltas, letras que no tienen tinta para sonar hasta fin de mes. ¿Dónde estaban esos sonidos sin congoja, sin el ahogo que causa la claustrofobia hospedada en el sotano de la raza humana? Estaba claro que estaban, no había más que elevar la vista, y dejar de mirar el suelo, pues en las alturas, inalcanzables, estaban todos aquellos edificios con carteles luminosos, ventanas luminosas, luminosos portales, en los que relucientes guardias de seguridad mostraban sus luminosas sonrisas, antes de prohibir el paso a la vida que no sonríe en blanco de chicle sin azúcar, y que come a medio día panceta, en lugar de degustar desayunos de fruta biológica liposuccionada.
Dejó de lado la metafísica sonora, y comenzó a idear una escalera social de muchos peldaños...

© pokit in a pocket ch.a.d.t. "El sonido de la vida"

patria sin bandera

Tuve una patria, sin bandera,
porque quise no saber
de mapas atravesados por fronteras,
sólo supe que la vida atracaba
en un puerto donde las olas
eran una alfombra de espejos,
y en el aire se leía el cuento
de una ráfaga viajera de papel.
Su tierra era una promesa
hecha con la voluntad del mañana,
asentada sobre la memoria
de las entrañas de la memoria,
nunca conoció la mezquina ambición
de los uniformes que defienden la paz,
a golpe seco de guerra seca.
Ahora ese lugar es un desierto
sembrado correctamente
con la compañía de la soledad,
padeciendo la sumisa aceptación
de lo que debe, y no quiere ser,
cree que vive cuando se gasta
en la monotonía de su muerte.
Hubo una ilusión que se hizo
con los días y las noches,
que no tienen miedo de equivocarse
por querer sentir que no viven por vivir,
pero la costumbre se hizo
un golpe de estado seguro,
y la seguridad uniformó el hastío
de aquel país, que un día fue patria.

© pokit in a pocket ch.a.d.t. "patria sin bandera"

por el horizonte

Tenía la extraña costumbre de perseguir las luces que veía en el horizonte, y por este motivo le llamaban loco.
A él no le afectaba, no dejaba que su ánimo entrase en barrena por esos comentarios cuerdos, es más, se compadecía de aquellas personas que nunca persiguieron un brillo más allá de donde tenían límite los pasos que caben en los zapatos. Era difícil encontrar una razón para no querer llegar hasta el humilde resplandor que mancha el horizonte invisible de la noche, al menos para él resultaba así, en contra de la opinión general, una opinión urbanizada correctamente, con bocas de riego cada diez latidos, dispuestas a apagar el fuego de cualquier ilusión que prendiera en el corazón.
Pensaba que en el centro de aquellas humildes luminiscencias, guardados en bolas de cristal de ámbar, se encontraban los sueños que aún le quedaban al mundo por soñar. Esta reflexión no fue cosa de un día. Llegó hasta ella tras largos exámenes de conciencia, los cuales suspendió por orden, y en orden inverso, a la dirección del viento que giraba las manecillas de un reloj que nunca llevó. Había sopesado los más mínimos detalles, minuciosamente, pero también es cierto que los detalles grandes los había dejado al olvido, y el olvido los había empeñado para poder beber para olvidar. Era consciente de que el tamaño de los detalles era importante, por eso sólo reparó en los pequeños, pues eran los únicos que le cabían en los bolsillos, y con los que podía caminar bajo las estrellas sin sentir el peso excesivo que tienen los detalles grandes. También había calculado cuántas cebollas eran necesarias para hacer una buena sopa, o la distancia más larga entre dos puntos a punto de caramelo. Era información necesaria, imprescindiblemente necesaria, cuando se emprende una empresa como ésta. Buscar sueños encerrados dentro de bolas de cristal de ámbar, no es algo fácil, y puede llegar a ser peligroso si no se tiene en cuenta la curvatura de la bóveda celeste, o la inclinación de los árboles cuando el aire juega en sus ramas.
Por supuesto, llevaba casco, bufanda, y un gallo veleta que siempre apuntaba su impredecible canto hacia el sur.

© pokit in a pocket ch.a.d.t. "por el horizonte"

dios sin Dios

Renegó un dios, de su Dios,
y nacieron lagos de endorfinas
bañadas en chocolate caliente.
Dejó de creer en sí mismo,
y comenzó a deshilachar
las mordazas virginales
que violaban a las conciencias,
día tras día, en nombre de él.
No conoció el Monte Olimpo,
ni sintió el primer sol del día,
y quiso dejar de reinar
en el entresuelo de un mundo
que nació por mil ironías de gas.


© pokit in a pocket ch.a.d.t. "dios sin Dios"

particularidad del lugar


Me remuevo dentro de la gravedad,
intentando escapar al abrazo binario
de las líneas de fuerza con forma de imán.
Calculando las parábolas expertas
en la disidencia de las tangentes,
encuentro un porqué perdido sin pregunta,
y tres motivos para ser un poco de agua,
cuando unos labios respondan, callando,
la forma que tiene la palabra de la sed.
Hay una vez para que la noción del tiempo
se cristalice con los brillos de las metáforas,
y un cielo que no le interesa a mi estrella,
si es el premio final que se esconde
tras el reloj de cuerda que nos ata a la vida.
Vuelvo a sentirme pegado a una ecuación,
en la que la masa engañó a la densidad,
y si intento saltar, no llego más allá
de donde llegan los saltos sin querer saltar.


"... y ahora creo que las nubes
algún día serán de letras,
y el suelo de todos los días,
un papel con caminos nuevos
por donde caminar, de noche,
los sueños de los poetas..."


© pokit in a pocket ch.a.d.t. "particularidad del lugar"

deambulando

Dormiré de nuevo el sueño
que me trajo hasta aquí,
el que no tiene recuerdo,
el que se despierta temprano,
y vive matando el paso del tiempo.
Guardaré en postales de memoria
los cristales con blanco, y añil,
y un girón de primavera despistada
caminará por las mañanas de invierno,
hasta donde el frío comienza su fin.
Volveré a viajarte de norte a sur,
de este a oeste, de mí a ti,
desoyendo a la lejanía,
tatuaré tu palabra en mi pecho,
y no se caerán más las caricias
a la dictadura dura del silencio.
Sé que estaré en un cigarro a mano,
o tras la hoja doblada de un libro,
sé que podré ser verde en el campo,
y un charco breve en la orilla de otoño,
para mojarte los pasos con lluvia de mí.


© pokit in a pocket ch.a.d.t. "deambulando"

ella y bourbon street

Desde la línea de su espalda,
recorría la piel habitaciones
que sólo serían de paso.
Era imposible encontrarla
en una silueta a contraluz,
o en la forma de un recuerdo,
y las palabras de cristal
caídas por los suelos,
se deletreaban sin sentido
justo después de estallar.
La calle se volvió fotografía
que dice tonos sepia,
sobredimensionada, y quieta,
ya no llevaba a ninguna parte,
y en sus charcos el cielo cambió
el temblor de las pisadas,
por la quietud movida
de la soledad más seca.

© pokit in a pocket. ch.a.d.t "Ella y Bourbon Street"

sabor de mistral

Sopla el mistral otra vez su historia,
y me cuenta las horas del viento
que viajan con la canción de la sal.

Lleva una caricia de ida, y de vuelta,
un susurro mudo en la lejanía,
que tiene el sabor de los recuerdos
en la memoria del paladar.

Veo en su transparencia el ser,
escucho el silencio de sus palabras,
y el sonido que se dijo más allá
del significado que un día tuvo sentido.

Vuela volteretas de suelo, y de arena,
y remolinos arrebatando sombras
de papel charol, y pajaritas chinas,
mientras en las nubes
el cielo lleva segundos con horas,
que serán años más tarde olas de mar.


© pokit in a pocket ch.a.d.t. "sabor de mistral"

urbanismo a ras de suelo

Hay un pedazo de cuerda vieja en el suelo.
Sucia, deshilachada, parece una serpiente
empachada de tragar tanta ciudad.

A su lado, se echa de menos el color,
se añora a sí mismo pintado de siempre,
fuera de la monocromática pigmentación
que oprime la atmósfera opaca,
que el asfalto con prisas
aprieta fuerte contra el cristal, y el acero.

Hay un reloj supremo que digitaliza, en rojo,
la vida de todas las vidas, y su fiebre,
y ni siquiera sabe hacer el sonido del "tic tac".
Mide la distancia que hay entre el sí, y el no,
el peso de la verdad, en otra verdad binaria
que se parte partida por la mitad.

En las esquinas los viudos del rock&roll
venden sobredosis de historias caducadas,
las putas regalan amor a precio de saldo,
y las calles se esquivan por cosas del "qué dirán".

Los jardines de cemento olvidaron
cómo suenan los juegos de los niños,
las risas que saltaban tras otras risas,
se ríen solas, pero en "Tres De",
y nueve de cada diez dentistas
siguen recomendando los chicles sin azúcar...


© pokit in a pocket ch.a.d.t. "urbanismo a ras de suelo"