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pokit in a pocket

diario de un inadaptao

Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2005.

Resumen

desacuerdo

El recuerdo es como el aire
que se escapa entre los dedos.
Crees que lo atrapas
porque lo piensas,
y al pensarlo,
incoherente o razonable,
se hace cárcel con reja en ti.
El recuerdo es el antídoto
que sabe al veneno
de sus formas,
o el zapato roto por las nubes
de los días de lluvia,
que descansa
bajo una cama angosta,
sin dos cuerpos
a punto de volverse a olvidar.

© pokit in a pocket “desacuerdo”
01/07/2005 19:27 Enlace permanente. Hay 12 comentarios.

secesión

Deletreo las palabras
de las piedras,
aquellas que con su granítico silencio,
entienden el estruendo de la piel
sobre la boca de la piel.
Se me esculpen, insumisas,
sus formas en los dedos,
y en las manos oxidadas
por la necesidad de respirar
quince veces por minuto,
guardo aquellas tardes
que sabían a preludios de la noche.
Vuelvo a mirar a los niños
del viejo parque,
y me vuelvo juego roto olvidado,
o pelota quieta
que no se atreve a botar,
por miedo a pincharse
de memorias puntiagudas.
Quiero dejar que los ríos
lleguen hasta el color
púrpura de las venas,
y que los campos de trigo
sean de nuevo el pan de la libertad,
quiero que abril no sea más
una tormenta en el alma,
y que el color del cielo, a las ocho,
no vuelva a quererse volver a nublar.

© pokit in a pocket ch.a.d.t. “secesión”
05/07/2005 13:07 Enlace permanente. Hay 12 comentarios.

cal y azulejo

En tu memoria
de colores cuadrados,
y en la humildad
blanca de la cal,
bailan las noches
de la media luna,
sobre el "azulnegro"
roto de estrellas.
Tras tus rejas,
la cárcel de mi libertad,
dentro de ellas,
mi libre condena absuelta,
y en las paredes
sin butacas de pago,
un público de flores
observa en silencio,
sentado sobre macetas.
No tiene tiempo el tiempo
para tener prisa,
ni ganas de vivir la muerte
más acá de tu cancela,
tienes madera y cuerdas
que no son horca,
sino seis formas desnudas
que vibran la inquietud,
cuando está tan quieta.

pokit in a pocket-ch.a.d.t. "cal y azulejo"
08/07/2005 11:28 Enlace permanente. Hay 6 comentarios.

paranofobia

Estás ahí al acecho,
escudriñando en las miserias
que crecen a la sombra
de la dicha de la clase media.
Imperturbable ante todo,
corrosiva como el ácido,
descarnada como el hueso
cotidiano en la sopa pobre.
Tu silencio es la sangre
de mil venas en la arena,
y tu voz decapita la razón
por la que es necesario vivir.
Compras almas al sol,
y las vendes en el mercado
de las condenas a sombra,
perpetuando a negro su color.
Sabes de los países sin mapa,
de los huraños tesoros escondidos
más allá de la verdad y su fin,
para hacer cierta una mentira.
Hueles a lo que no huele la tierra
cuando bebe el maná del cielo,
mientras tu sabor es de vino añejo
con el rostro del vinagre escueto.
Estás ahí esperando a que te llame,
pero no puede vibrar el aire
que tiene miedo a llegar a ti,
y se queda callado mudando el cielo.

© pokit in a pocket ch.a.d.t. “paranofobia”
11/07/2005 10:59 Enlace permanente. Hay 8 comentarios.

paseos por el recuerdo/01

Desde la calle más lejana
donde viven mis recuerdos,
salgo con rumbo a tu barrio,
y en los parques grises
que se alimentan de asfalto,
vuelvo a jugar con los niños
vestidos de cristal y acero.
Recorro los sitios
que siempre estuvieron ahí,
y aunque conozco sus secretos,
me hago el nuevo,
y dejo que me los vuelvan a contar
con las palabras que ya sabía.
Espero sus pasos por el aire de azahar
que me sirve de brújula,
y llego hasta el pliegue de su falda
hecha de río y piedra,
para aventurarme más allá
de donde quedó suspendido
todo lo que no se pudo decir ayer.
Ahora no importa
el espacio que se mueve de soledad,
ni la relatividad de lo exacto
que llega con el retraso normal,
ahora sólo quiero tener su pelo,
y la inquietud de la espera,
hasta ver de nuevo a todo el día
acompañándola antes de llegar al fin.

© pokit in a pocket ch.a.d.t. “Paseos por el recuerdo/01”
13/07/2005 20:39 Enlace permanente. Hay 10 comentarios.

unos y otros

Una sombra quiso dejar de ser sombra, y busco en la oscuridad la ayuda para intentar ser luz, mientras la física bebía para olvidar que las distancias no son otra cosa que tiempo perdido.
Una luz también quiso dejar de ser luz, y busco en la oscuridad de la noche la negra ayuda, pero no supo apagarse sin antes detenerse a jugar con las risas que le regalaban las estrellas desde lo alto del cielo, y su brillo fue más grande aún.
Un niño quiso ser hombre, y no tuvo más que pensar que tenía la razón de la experiencia, y la ciencia le volvió a defraudar bajo el disfraz de una ecuación que conocía la incógnita de la verdad.
Un hombre quiso ser niño, y la experiencia le hizo concebir esa infancia sin dejar nada al azar, mientras sus manos se llenaron de años, y las sorpresas se exiliaron más allá del cabello blanco que no supo quitarse a tiempo.

© pokit in a pocket ch.a.d.t. “unos y otros”
19/07/2005 13:11 Enlace permanente. Hay 7 comentarios.

cuadros de aire

Cristal y transparencia conviven
en la zona espacial de la luz,
y se pintan con las gotas de lluvia
que cada mañana lavan
el sitio que dejó vacía una cama.
No saben que las ventanas
se cierran más tarde que las nubes,
ni que el viento esquiva
el cabello que cubre los hombros
desnudos que me ofrecen abrigo.
No conocen la verdad escueta
contada por unos ojos
que mirarán lejos algún día,
ni la mentira que es todo sin su ver.
Cristal y transparencia fusionan
su vida de imágenes de paso,
y se quedan con las historias opacas
que no pudieron llegar a traspasar.

© pokit in a pocket. ch.a.d.t. “cuadros de aire”
19/07/2005 15:07 Enlace permanente. Hay 3 comentarios.

derivaciones hacia ti

Soy residente de las historias imposibles,
recorro las sendas que van, y vienen,
desde las cuatro esquinas
que no tiene el cielo curvo.
Me cuelgo de ojos
en los que no podré mirarme,
añoro la saliva que riega
los besos de los labios perdidos
antes de encontrarse,
y retuerzo el tiempo
para fabricar el aire
que levanta las faldas
de los paseos que no tienen fin.
He intentado sobornar a la razón,
estafar a los buenos modos,
secuestrar a la moral
que quiso ser ética,
pero la incorruptibilidad eterna
sólo es efímera más allá de mis manos.
He querido ser lejos,
para tenerte siempre cerca,
y cerca, cuando lejos hablaba de ti,
he querido ser la noche de tu mañana,
y mañana, de noche, despertarte,
para saber a qué sabe la noche
cuando se duerme tu nombre de piel en mí.

© pokit in a pocket. ch.a.d.t. “derivaciones hacia ti”
21/07/2005 21:27 Enlace permanente. Hay 11 comentarios.

El lago

Luz tenue.jpg(Este fue mi primer texto, lo escribí hace más de diez años, sepan disculpar) ;)


EL LAGO

Atardecía. Recostada en un sillón observaba el cielo, de un celeste intenso y sin nubes; no había viento, no hacía frío ni calor, y el zumbido de las chicharras resonaba a lo lejos, dando una sensación de serenidad y quietud estival. Una tarde perfecta, intensa, demasiado bella para estar viéndola por una ventana, demasiado ideal para ser ignorada.
De pronto, notó que la perfección era arruinada insensiblemente por una moto que pasaba a toda velocidad, enseguida pudo oír también el televisor del vecino, que no parecía contentarse con oírlo él solo, después un auto, y luego alguien martillando, histerizando. Las chicharras se alejaron y sólo se escuchó el ruido mecánico de una ciudad apurada y artificial.
Entonces se le ocurrió ¿qué hacía ahí, en ese estúpido sillón, sin nada que hacer, desperdiciando una tarde como ésa?. Pensó en un parque soleado, tranquilo, con el pasto verde brillante, con un lago, con árboles y pájaros llenando el aire con sus trinos.
Pero algo le impedía moverse, como poderosos brazos que, saliendo del sillón, no le permitían levantarse. Conocía esa fuerza; sabía lo que era y decidió, una vez más, quitarle el disfraz.
Entrecerrando los ojos, pudo verse revolviendo en el ropero, vistiéndose y saliendo de la casa; una vez afuera, caminaría dos cuadras hasta la cochera y sacaría el auto.
Ya en medio de la calle, la asaltaría la primera pregunta: ¿A dónde voy? Se decidiría por un parque de las afueras y buscaría las calles para llegar.
A mitad de camino, la segunda pregunta, esa maldita pregunta que siempre arruinaba cualquier cosa espontánea que intentaba hacer, haría irrupción en su cerebro sin piedad: ¿Pero qué carajo estoy haciendo? La respuesta era simple: voy a un parque a despejarme. Sí, la respuesta era muy simple... demasiado simple, casi estúpida, decididamente ridícula.
Su cerebro práctico y programado ya no aceptaba esa clase de respuestas; pero se había vestido, había sacado el auto y ya estaba más cerca del parque que de su casa, de modo que, dando la vuelta y regresando, sólo conseguiría sentirse más tonta de lo que ya se estaba empezando a sentir; así que pisaría el acelerador e, intentando quitarse la molesta pregunta de la mente, seguiría adelante.
Finalmente encontraría el parque: pasto amarillento, árboles y un lago. Bajaría del auto y se dirigiría hacia el agua (porque a eso se suponía que había ido) e intentaría concentrarse en la belleza del paisaje.
Parada en la orilla, pudo ver pequeños círculos concéntricos en la serena superficie del lago, señal de que estaba habitado por mojarritas y otros pequeños peces (panzudos , palometas , viejitas... los nombres aún resonaban su memoria).
Entonces su mente se alejó velozmente en el tiempo, hasta diez, quince años atrás. Un simple trozo de sedal y un anzuelo hubieran sido suficientes para pasar la mejor tarde del mundo. Pudo sentir la gratificante sensación de arrojar el anzuelo al agua, la mirada expectante y, por fin, el corchito que se hundía, un rápido tirón y, milagrosamente, un pequeño pez plateado saltando sobre la tierra.
De pronto, una estridente voz infantil pareció dirigirse a ella:
-Señora, ¿no quiere unos pescaditos? es que en mi casa no me dejan tenerlos....
¿Señora? Miró fugazmente a su alrededor: a unos pocos pasos, una niña de diez u once años jugaba con un perro; un poco más lejos, dos niños corrían tras una pelota. Nadie más. Sí, ella era la señora, parada en el borde del lago, con la mirada fija en ninguna parte, fingiendo distraerse, fingiendo disfrutar viendo a otros divertirse.
¿Y qué importaba que esos otros fueran niños? ¿Acaso no fue hace tan poco tiempo que ella misma, con el pelo largo y desordenado, correteaba por ese mismo lugar? Aún no había olvidado cuánto solía compadecer a los mayores que, estáticos en algún asiento limpio, conversaban amodorrados sobre temas tan aburridos que ni siquiera merecían recordarse.
-No, querido, no puedo.
Sabía que no habría titubeado en aceptarlos y llevárselos, exultante de entusiasmo, hacía tan poco tiempo...
Hacía poco tiempo también, había descubierto que pescar en el lago ya no sólo no la divertía, sino que hasta le causaba repulsión ver el anzuelo clavado en la boca del pobre animalillo. Sus muñecas dejaron de tener vida y se convirtieron en pedazos de plástico inerte, y empezó a sentirse tonta persiguiendo a los gatos o buscando sapos entre los yuyos.
Durante algún tiempo, se había ocultado para jugar, temiendo ser descubierta y tomada por una niña pequeña. Hasta que un día vio que simplemente ya no le causaba el menor placer.
Todavía recordaba cómo había reemplazado sus juegos por púberes fantasías, durante tres o cuatro años de inocente adolescencia. Después, la nada. Vacío absoluto.
Su alma se había alejado de cualquier forma de auto gratificación, para caer en la áspera aridez de la obligación, del deber, del hacer todo con algún fin práctico y trascendente. Todo acto debía tener una plena justificación racional.
Algún tiempo después, había intentado volver a sentir, pero su mente se había atrofiado, había olvidado completamente cómo hacerlo.
Su pierna derecha le avisó de pronto a su cerebro, con un suave calambre, que ya había sido suficiente. Mecánicamente, le echó una preocupada ojeada a su reloj (aunque no tenía que llegar temprano a ninguna parte) y, levantando la vista, observó el lago: el agua se veía serena y brillante con la luz del crepúsculo, y el sol reflejaba sus últimos rayos dorados sobre las pequeñas olitas que, suavemente, se desplazaban hacia la orilla. Quiso embargarse con la sensación del paisaje, pero sólo lo logró a medias y, como ya no podía seguir ahí parada, volvió sobre sus pasos, subió al auto y se alejó.

Lentamente se incorporó de su sillón. El cielo se había tornado grisáceo y la habitación estaba en penumbras; todo empezaba a rodearse de la calma onírica del crepúsculo, con esa vaga sensación de paz y plenitud que llega naturalmente con el fin del día.
Automáticamente, se acercó a la pared, presionó un interruptor, y la luz artificial llenó la habitación de un solo golpe. La magia huyó despavorida pero, de todos modos, ella ni siquiera la había notado. Se dirigió a la cocina, puso la pava en el fuego y miró el reloj: las siete y diez de la tarde.
-Después de todo, menos mal que no se me dio por salir - pensó aliviada, y encendió el televisor.

NOFRET
22/07/2005 21:12 Enlace permanente. Hay 7 comentarios.

El abismo

angel.jpg(éste fue el segundo...) ;)

El abismo

Hubo alguien a quién admiré más de lo que puedo expresar. Conocía todos los misterios de la vida, y me los revelaba con absoluta sencillez.
Para ella, todo era claro y simple: la vida, la muerte, el amor, el odio; todo era blanco o negro, bueno o malo, sin lugar para medias tintas.
Tenía los ojos brillantes y profundos como una noche estrellada, y palpitaba en ellos la intensidad de la vida. Era suave como la brisa y fuerte como la roca, tierna como un ángel y brava como un león. Pendía de su cuello blanco el símbolo de la cruz, y ardía en su corazón el fervor de los antiguos cristianos en sus ritos prohibidos.
Hablaba sólo con la verdad, y callaba lo que no debía decirse.
Podía sentir el brillo de un campo soleado, la intensidad de un atardecer en el mar, la paz de un templo en penumbras. Amaba su vocación, la deslumbraba su tierra, lo daba todo por un amigo.
A nada le temía, porque, me decía, nada hay que temer si uno se sabe justo.
Pecaba a veces de utópica en sus ideales, jamás se detenía a pensar si eran realizables, porque nada parecía imposible para su espíritu desbordante de ímpetu y juventud.
Y es que, quizás, todo lo habría logrado, si sólo hubiera vivido un instante más.
Una noche sin luna, vagaba por lo alto de una colina, meditando, como solía hacerlo, en el sentido trascendente de las cosas, cuando, de pronto, algo crujió bajo sus pies. La tierra empezó a abrirse, y pude verla luchar por su vida mientras se hundía rápidamente.
Desconcertada por lo que veía, me llevó un tiempo reaccionar y abalanzarme hacia ella.
Llegué en el momento exacto en el que la tierra abierta la succionaba hacia un pozo sin fondo. Aplastada contra el piso, extendí cada músculo de mis brazos y llegué a tocar su mano; durante unos segundos, nuestros dedos se entrelazaron, y yo miré dentro de sus ojos sabios en busca de una idea, de algo que me permitiera salvarla. Pero era demasiado tarde: pude ver su rostro contraerse de dolor, pude ver sus uñas destrozarse en un feroz intento por clavarse en la tierra. Recurrí a todas mis fuerzas, pero no logré sostenerla, y tuve que ver cómo se desbarrancaba inexorablemente hacia la negrura más absoluta.
La tierra se cerró rápidamente sobre ella, y yo me quedé tendida en el suelo, incrédula: aquello no podía haber pasado, simplemente, no podía ser real.
Me incorporé como pude y miré a mi alrededor: todo estaba igual, nada había cambiado; la gente seguía peleando y riendo en sus propios mundos, totalmente indiferentes al horror que me envolvía.
Mientras me alejaba del lugar, con la mirada perdida y el pecho oprimido, se apoderó de mi mente la más profunda sensación de irrealidad: eso tenía que ser un sueño; pronto me iba a despertar y ella iba a estar ahí, con su eterna sonrisa y sus ojos brillantes, tendiéndome su mano hacia la tierra de los sueños y la vida, como siempre lo había hecho.
Quería despertarme, empecé a correr, pero todo se tornaba cada vez más oscuro, hasta que ya no pude ver ni mis propias manos extendidas; oscuridad total. Me paré en seco, demasiado aterrada para seguir corriendo.
Lentamente, la negrura se tornó en una penumbra gris. No lejos de mí, casi rozándome, otros humanos caminaban en parejas o en pequeños grupos, conversando con naturalidad, incluso alegremente.
Desesperada, me abalancé hacia ellos: "¡La tierra se tragó a mi amiga!", les grité; esperaba que me ayudaran, aunque no me hubiera sorprendido demasiado que no me creyeran, o hasta que se rieran. Pero no hicieron nada de eso, ni ninguna otra cosa. Se limitaron a ignorarme miserablemente, sin siquiera mirarme o detenerse.
Estaba a punto de indignarme, pero, antes de lograrlo, una sensación me atravesó como un viento polar, paralizando mi corazón y helando la sangre en mis venas.
Invadida por el horror más infinito, finalmente lo comprendí: no me estaban ignorando, ellos no podían verme ni oírme. Y no podían porque, apenas unos minutos antes, yo me había desbarrancado inexorablemente hacia el fondo de un abismo.
Y aquí estoy, casi diez años después, vagando por el mundo como alma en pena, intentando encontrar a alguien que pueda verme y, tal vez, ayudarme a rescatar a mi espíritu de su tumba congelada.


NOFRET
26/07/2005 09:52 Enlace permanente. Hay 6 comentarios.

teatros del tiempo

teatrosdeltiempo.gifEn el cielo tartamudean las estrellas,
y desde la profundidad de la sal,
se rizan con agua de plata las olas,
peinando sus canas con la arena final.
Dicen que el viento trae días de paso,
y que el paso es el tiempo,
que no quiso detenerse en un reloj, sin más.

© pokit in a pocket. ch.a.d.t. “teatros del tiempo”
27/07/2005 11:16 Enlace permanente. Hay 9 comentarios.

Querido diario

gatito asomando.jpgQuerido diario:

Hoy mamá trajo un gatito. Es color crema, peludo como un pompón, y tiene los ojos azules. Mamá dice que es siamés (no sé bien qué quiere decir) Es muy juguetón y me tironea de los cordones de las zapatillas a cada rato. Es la primera vez que me dejan tener un animalito. Le puse de nombre Nino.

Querido diario:

Mamá me dijo que soy un tonto por decirle Nino, que es una gata, y que por eso la compró, para que tenga gatitos y venderlos. Así que ahora se llama Nina. Va a ser lindo cuando tenga los gatitos. Siempre estamos jugando y, a la noche, se acurruca a mis pies y se duerme ronroneando. A veces no me deja hacer los deberes, porque se pone a jugar con mi lápiz en cuanto empiezo a moverlo para escribir. Así que arranco una hoja, hago una pelotita y se la doy, y ella la corre como loca por toda la pieza, después me la trae y se queda mirándome para que se la tire de nuevo. Yo pensaba que sólo los perros hacían esas cosas, pero Nina es muy inteligente. Aunque yo sea tonto, como siempre me dicen mamá y papá, a ella no le importa, y me quiere mucho igual.

Querido diario:

Hoy Nina se llevó una paliza, porque se subió a la biblioteca y agarró ese adorno viejo que era de la abuela de papá, y se puso a jugar hasta que lo rompió. Papá la corrió con el cinturón y, por más que se escondía abajo de los muebles, la agarró de la cola y le dio un montón de cinturonazos. Yo la rescaté y me metí con ella en mi pieza, pero cómo duele ese cinturón cuando pega con la hebilla, me quedó una raya roja en la cara y me salió mucha sangre. Ahora quedé con el cachete hinchado y se van a reír de mí en la escuela, como siempre.

Querido diario:

Hoy sí que hicimos lío con Nina. Resulta que ella se puso a jugar con un globito del árbol de navidad, y se le enganchó una uña; yo la quise desprender, y nos caímos los dos con árbol y todo. Tengo la cola toda colorada, supongo que Nina también, pero a ella no se le nota por el pelo. Ya no quiere salir más de mi pieza, se asustó mucho con la paliza que le dio papá. Le puse un almohadón viejo al lado de mi cama, y la pasamos acá, los dos solos todo el día, salvo cuando voy a la escuela. Quisiera poder llevarla conmigo.
Pero ya le dije que no tenga miedo, que me tiene a mí para defenderla.

Querido diario:

Papá está enojado con mamá, y ella con Nina, todo porque se le están poniendo los ojitos amarillos y el pelo gris, y parece que eso quiere decir que no es siamesa. Papá le estuvo gritando a mamá que eso le pasa por comprar una gata sin papeles ¿Qué será una gata con papeles? No sé, pero mamá ya no le da más el alimento para gatos, ahora le da bofe crudo, a veces le hace mal y la hace vomitar. Yo le consigo pedacitos de carne o pescado de la heladera ¡y se los come con unas ganas! Después se queda mirándome y diciéndome "miaaaau" por un rato, pero yo le digo que no puedo agarrar más, porque se van a dar cuenta de que falta y se van a enojar. Pero siempre le consigo todo lo que puedo.
Me gusta mostrarle mis juguetes y mis trabajos de la escuela, ella los huele y los toca con la manito. A veces, a la noche, nos quedamos charlando, le cuento cosas y ella me mira atenta, yo creo que me entiende lo que le digo. Nina es mi mejor amiga.

Querido diario:

Hoy papá se puso furioso porque Nina se comió el atún que había dejado arriba de la mesada. Le dijo a mamá que él no está para aguantar bichos inútiles, la agarró, la metió en una caja y se subió al auto. Yo me subí con él, me dijo que me bajara, pero no le hice caso y, al final, me gritó, con cara de malo "¿Querés venir? Está bien, vení, vas a ver lo que hago con este bicho de mierda". Yo la saqué de la caja y la abracé. Estaba muy asustada y se agarraba de mí con las uñas. Papá manejó hasta el río, me la quitó de los brazos y la soltó. Ella salió disparada y desapareció entre los matorrales; yo la quise correr, pero papá me agarró del pelo, me metió adentro del auto y me dijo que si no paraba de llorar me iba a pegar, pero no pude, así que me dio con la mano en la boca muchas veces. Todavía me duele.
Pero no importa, yo sé que Nina va a encontrar el camino a casa, si los perros pueden ¿por qué los gatos no? Cuando vuelva, la voy a esconder en mi pieza y nadie va a saber que la tengo.

Querido diario:

Hoy me levanté a las cinco de la mañana, dormí con la ventana abierta para que Nina pueda entrar, pero no volvió. Me asomé a la calle, y tampoco estaba. Es que el río queda muy lejos. Mañana seguro que va a aparecer, espero que papá no se vaya a dar cuenta. Esta noche, voy a dormir de nuevo con la ventana abierta, y voy a dejar un pedacito de pescado cerca, para que lo huela y entre derecho a mi pieza, así nadie la ve llegar.

Querido diario:

Anoche llovió sin parar, y está haciendo un frío terrible. Nina no volvió, creo que se perdió para siempre. Le pedí a mamá que me llevara al río a buscarla, pero no me hizo caso y me dijo que en el río no se puede encontrar nada, que es una selva. Lloré toda la tarde; por suerte papá no estaba, así que pude llorar tranquilo. Siempre me pega cuando lloro y, después, como lloro más, se pone furioso y me sigue pegando hasta que se cansa.
Antes de que él volviera, junté las pelotitas de papel, que estaban por toda mi pieza, y el almohadón de Nina y los enterré en el jardín. No sé por qué hice eso.
Pero sí sé lo que voy a hacer cuando sea grande: me voy a comprar un auto, lo voy a llevar a papá al río, lo voy a engañar para que se baje y me voy a ir antes de que alcance a subirse de nuevo. Como va a ser viejo, no va a poder volver caminando, y se va a tener que quedar a vivir en el río, perdido y con miedo.
Lo voy a dejar tirado ahí, solo como un perro, hasta que se muera... .

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Cuarenta años después, el querido diario yacía olvidado y polvoriento, en un cajón que nunca se abría...

-Me da miedo este lugar, hijo...
-No seas tonto, es para que estés más cómodo.
-¿Me vas a venir a ver?
-Sí, papá...
-¿Y me vas a llevar a casa?
-Esteee... sí, vos quedate tranquilo y portate bien. Bueno, ya me voy.
-Esperá, hijo, no te vayas...
-Chau, papá.

Las asistentes del geriátrico no se cansaban de hablar del tema. No dejaban pasar un día sin comentar cosas como:
-¡Parece mentira lo mala que es la gente! ¿Podés creer que el hijo de don Alberto vino a pagar el mes y ni pasó por la pieza del pobre viejo a saludarlo? Siempre hace lo mismo. Va a hacer un año que lo tiene acá, y no lo visitó ni se lo llevó a la casa una sola vez ¡Hay que ser desagradecido!¡Hacerle eso a un padre!
-¡Pero si hasta en la facha se le nota lo mal nacido que es! ¿Viste el tajo que tiene en la cara? Seguro que es un camorrero... ¡Qué le va a importar el viejito! Es capaz de dejarlo que se pudra en esa pieza.
-Sí, es un hijo de puta, seguro que lo va a dejar tirado ahí, solo como un perro, hasta que se muera... .

NOFRET
30/07/2005 09:35 Enlace permanente. Hay 14 comentarios.
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