
pokit in a pocketdiario de un inadaptao
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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2005. Resumen
olor a sabores He intentado superar la ausencia de su sexo,escalar las montañas que me alejaban sin remedio del monte preciso, que se riega con el agua de su sal, y con los sabores hechos en el brillo de la urgencia. He querido borrar su sudor de mi frente cansada, escupirla con cada gota de saliva nueva, hasta ahogarla, y secarme en la sed que su boca deja en la boca, donde se agrietan las palabras que no supieron gritar. He mentido a la verdad con su memoria incompleta, y con mis manos, la he hecho ciega a mi realidad, y en las formas oscuras de las soledades que la forman, prefiero quedarme, para aprender a quererla olvidar. He muerto, en vida, a la mañana de sus mañanas, a los brazos que recuerdan que aún no es pecado abrazar, he muerto a las calles por las que su puerta se abría eterna, y he matado el tiempo que no la dejó terminar de llegar. © pokit in a pocket “olor a sabores” 01/06/2005 10:21 Enlace permanente. Hay 16 comentarios. ahíEstás ahí, discreta, sin protagonizar el aire vivo que se ahoga en tu ausencia, un aire que es más limpio cuando se acuna en tu voz, y mi silencio se atreve, tímido, a cruzarse en la calma inquieta que adormece tu mirada de distancias. Me regalas la ilusión de un niño en su último día de escuela, esa que hace breve el tiempo en la piel que nos juega, mientras cierro los ojos, y te sueño despierto con el miedo dormido, para poder volver a volverte a soñar. Y te aprendo en mi primera elección huérfana, de matemáticas exactas, para restarme hasta la suma efímera de resultado exacto en ti, y fin, en uno “sintigo”, igual a mí. © pokit in a pocket ch.a.d.t. “ahí” 03/06/2005 11:15 Enlace permanente. Hay 9 comentarios. un nuevo ritual - Nofret - Ipy ha sido siempre una mujer exitosa. Ha cumplido cuarenta años (un logro muy poco común) y trajo al mundo a catorce hijos. Su cuerpo es fornido, sus partos fueron fáciles. Aún tiene dos hijos con vida (un varón y una mujer) y numerosos nietos. Siempre supo proporcionarse buenos y abundantes alimentos. Nació para triunfar.Pero, últimamente, sus huesos comenzaron a dolerle y ha perdido agilidad. Los pocos dientes que le quedan le hacen difícil masticar, y ya le da miedo morder algo duro, porque varias veces se le ha quedado un diente clavado en un trozo de carne. Ipy se ha apegado especialmente a su última hija y disfruta de su compañía; comparten la comida, juntan frutas, cazan liebres, atrapan peces en el río. Nunca se han separado desde que la niña nació, y su vínculo se ha ido fortaleciendo con los años. Si bien otros niños se apartan de sus madres en cuanto pueden valerse por sí mismos, borrando a sus progenitoras de sus memorias, la hija de Ipy encontró en su madre a su mejor compañera. Pero hoy la jovencita ha amanecido a los gritos; Ipy intenta levantarla del sitio en que se halla tendida, pero la muchacha la rechaza y se convulsiona, retorciéndose. Su madre fija la vista en el vientre enorme de la niña de doce años, ve los espasmos, reconoce esos dolores; pero los gritos la ponen nerviosa y se aleja, buscando algo de calma. Se siente extraña. Toca su propio vientre, ya vacío desde hace algunos años, pero aún recuerda el dolor y lo que viene después. Al final del día, se acerca a su hija esperando encontrar un bebé, pero no hay nada, y la niña continúa a los alaridos; tampoco acepta la comida que su madre le ofrece. Dos días han pasado y, cada vez, Ipy comprende menos por qué no aparece el niño. Al amanecer del tercer día, halla a su hija adormecida; por suerte, ya casi no se queja, pero no hay ningún bebé. ¿Dónde está? La madre se acerca a cada rato y, a medida que pasan las horas, su confusión aumenta, mientras la energía de su hija disminuye. Finalmente, la halla profundamente dormida, con un niño entre sus piernas, aún atado a ella y rodeados por un charco de sangre. Ipy intenta cortar el cordón con los dientes, pero ya no tienen suficiente filo, así que usa una piedra cortante; luego coloca al bebé sobre el pecho de su hija, los arropa con el abrigo de piel de la niña y se va a dormir. Al día siguiente, el llanto del niño retumba estridente. Pero algo extraño le sucede a la muchacha. Su madre la toca: está rígida como un trozo de madera. Se sobresalta, se queda mirándola por largo rato; siente algo horrible, aunque no sabe qué es. Ipy toma al niño entre sus brazos, como tantas veces lo ha hecho con sus hijos, y lo acerca a su cuerpo, pero sus pechos ya estériles no pueden alimentarlo. Igualmente, continúa ofreciéndole su seno. El pequeño succiona con fruición hasta que, en vez de leche, brota sangre. El dolor la hace apartar a su nieto, pero continúa cargándolo sin saber qué hacer, mientras los llantos se hacen cada vez más fuertes. Los restos de su hija han comenzado a oler. Tres hombres, el hijo de Ipy entre ellos, arrastran el cuerpo de la niña lejos del lugar. Ipy los sigue, llevando a su nieto entre sus brazos. Cavan un foso poco profundo y colocan en él el cuerpo hinchado, pero, antes de que alcancen a cubrirlo, Ipy toma una fruta de su bolsa de cuero y la coloca junto al cadáver, cerca de la boca. Los hombres la miran sin comprender, y terminan su trabajo. El llanto del niño ha comenzado a debilitarse y su abuela se duerme junto a él. Al despertar, el niño ya no llora. Tampoco respira. Ipy lo carga y se adentra en el bosque, donde cava un pequeño foso y lo entierra, envuelto en el abrigo de su hija. Su hijo, curioso, la ha seguido y observa extrañado esta costumbre de su madre de colocar cosas útiles en los fosos de los muertos. Ipy se siente enferma, aunque no le duele nada. Ya se ha sentido así antes, pero esta vez es peor. No sabe qué hacer consigo misma; va a buscar frutas, como solía hacer con su hija, pero el malestar aumenta. No se come el único fruto que encuentra, no tiene hambre. Se sienta en una piedra y se queda inmóvil, mirando al vacío. Su hijo se sienta junto a ella, con un trozo de carne entre las manos; se lo muestra y la toma por la cadera, colocándose detrás de ella, como siempre ha hecho desde que dejó de ser un niño. Ipy se aleja. Su hijo insiste. Furiosa, lo rechaza con una contundente patada, no quiere aparearse ahora, no quiere nada. Su hijo le devuelve el golpe y se aleja a los gritos, llevándose la carne. La temporada de frutas acaba de terminar, las liebres y los peces ya son demasiado rápidos para ella y su hijo no ha vuelto a acercársele para ofrecerle carne. La falta de alimento ha comenzado a consumirla, y la pérdida de fuerzas le hace cada vez más difícil conseguir sustento, sumiéndola en un círculo vicioso que, lentamente, va apagando su vida. Desesperada por el hambre, un día quiere tomar un trozo de un animal que ha cazado un joven. La presa es grande y hay de sobra para él, su mujer de turno y ella. Ipy se acerca sigilosa a la pareja, tratando de pasar desapercibida. Arranca un pequeño trozo de carne e intenta correr, pero sus piernas ya no son lo bastante veloces y, antes de que logre alejarse, el muchacho le propina un fuerte golpe de puño en la cara y le quita el bocado. Él no lo sabe, pero acaba de golpear a su abuela. Dolorida y exhausta, Ipy se aleja de su nieto mayor, a quien ella tampoco reconoce, y se acurruca en un rincón apartada de los demás. Allí pasa varios días, dormitando casi todo el tiempo, mientras su larga y productiva existencia va llegando a su fin. Una mañana, el olor de su cuerpo alerta al grupo. Su hijo y otros dos hombres arrastran el cadáver al bosque, hacen un pozo y lo colocan dentro. El hijo, en un impulso que no acaba de comprender, pone un hueso con carne junto a los restos de su madre. Los otros lo observan intrigados, y graban en sus memorias el nuevo y extraño ritual. Terminado el entierro, los hombres comparten el producto de la caza del día anterior: una suculenta pierna de mamut. © Nofret “Un nuevo ritual” Muchas gracias por regalarme estas letras, Nofret, sos la mejor, Momia argentina. Un beso pokito/chus testimonio En su rostro,la sonrisa que acuna mi alma que ve su mundo. En su espalda, la hermosura del adiós que regala los buenos días. En sus pechos, las cimas donde reposar la calma teñida de sueño. En su vientre, el patio sin colegio donde juegan los recreos. En sus pies, los pasos que con su andar hacen girar el mundo. No se requiere verbo cuando se habla el abrazo, ni cifras cuando se cuentan los lunares de su piel. © pokit in a pocket "Testimonio" 09/06/2005 22:38 Enlace permanente. Hay 10 comentarios. disonancia Besa las palabras de letras humildes,y mientras las besa como última vez, amarra todo lo que nos hace ser, de nuevo, día a día nuevos. Recapacita con la imprudencia de quien no conoce el miedo, y de miedos se llena su ausencia, cuando ya no está más cerca de un solo recuerdo. Involuciona la evolución de ayer, mientras nos desordena los cajones donde reposa la fragilidad, de mil de voluntades justas, justo un momento antes de abdicar. A su vera se llena el alma, de alma, y en su olvido, se muere de muerte plena, en la condena a una vida de ejecución perpetua, para vivir los días, llenos de noches vacías de ella. © pokit in a pocket. ch.a.d.t. “disonancia” 12/06/2005 12:28 Enlace permanente. Hay 7 comentarios. encriptamientoSe licua la sangre en el reloj, se agrieta a cada segundo que transcurre, quieta de latir en los círculos del tiempo. Se involucran los rincones confusos por la mente abstracta del cubismo, en una pesadilla que termina donde comienzan los juegos perdidos de los niños muertos fuera de turno. Tú crees en la vida como estado, yo pertenezco al estado de la muerte, los dos somos tareas conclusas antes del comienzo de este Todo. © pokit in a pocket “encriptamiento” 16/06/2005 20:01 Enlace permanente. Hay 14 comentarios. praxis greciano Praxis Greciano era un tipo que se negaba a bailar el twist. Supo de las notas removidas por las caderas, y del pie, desde el suelo, diciéndole al aire que no, pero nunca quiso bailar twist. Praxis era un tipo tranquilo, al que la vida le habitaba los adentros, y nunca quiso saber, tampoco, la solución de la ecuación a una raíz cuadrada, doblada por dos.© pokit in a pocket. ch.a.d.t. “Praxis Greciano” 20/06/2005 12:41 Enlace permanente. Hay 6 comentarios. tiempoyluz En el sosiego de la quietud,o tras el reposo inmóvil de la piedra, dejan de ser verdad el tiempo y la luz, cuando aparece el teatro de las sombras a medias. Comparten el delirio del silencio cautivo de silencio, la fascinación por el misticismo, y su credo, de las palabras que esconden el quizás, y los colores amarillo, y agosto, fundidos a fuego. Suspendidos en un par sin paralelas, el tiempo y la luz, bailan las quimeras de un sueño en Orión, y se jactan de la curvatura del olvido y su memoria, mientras en la calle apenas se recuerda lo que algún día fueron rayos de sol. © pokit in a pocket. ch.a.d.t. “tiempoyluz” 21/06/2005 16:15 Enlace permanente. Hay 9 comentarios. fases Quería hacer un día nuevo de cada día,mintiendo a la casera del tiempo a principios de mes. Puso condiciones para asumir lo inevitable, encogió las puertas, y las ventanas sin salida, a la calle por donde cada noche perdía su nombre. No estaba por la labor de ignorar su destino, sin parecer, al menos, que le ofendía perderlo, y clamó a los dioses por encontrar tanta insolencia detrás de las escrituras sacramentadas a traición. Retó a los candados de las siete cabezas pensantes, para conseguir de ellos los motivos oscuros que decoraban con flores a las mentes alternas. Estaba en un mundo sin motivos para la gravedad, todo lo prescindible en ese momento, era todo, y la asfixia que produce el hacer de la memoria, flotó en la dirección de un multiverso aún más joven. Antes de llegar a saber algo sobre todo aquello, y después de haber cortejado a la razón sin conciencia, decidió que mejor se sentaba a fumar la hierba que crecía en las macetas de los hoteles de paso, donde la piel es clandestina, y sin firmas, para saber que sigue siendo una historia en otra piel . © pokit in a pocket “fases” 22/06/2005 09:33 Enlace permanente. Hay 5 comentarios. rodesio almoneda Rodesio Almoneda era una persona corriente. No había sobresalido nunca en ningún terreno de la vida, pero había navegado por sus mares con soltura, la soltura suficiente para no tener que sufrir mucho la contracorriente de ésta. Rodesio valoraba la amistad, la lealtad que bautizaba al conocido como amigo, también apreciaba las mañanas soleadas, y las nubes del otoño con sus capas de niebla. Rodesio era uno más, sin pretensiones de ser dos, o tres, él sabía que en la unidad se encontraba su personalidad correcta. Y así, siendo uno, vivía una vida de uno; comía para uno, pensaba por uno, y se vestía siempre para poderse desnudar después. Rodesio tampoco baila twist, pero reconoce la luz, tan humilde como perenne, de las calles que aún le quedan por pasear antes de cerrar, de función, la vida a un gato sin dueño... © pokit in a pocket ch.a.d.t. “Rodesio Almoneda” 23/06/2005 01:02 Enlace permanente. Hay 12 comentarios. ultrasonido sin voz Crecen los días en las nochesde la distancia del tiempo, y las palabras se hacen pequeñas, condensando la brevedad de la semántica cuántica, que significan dos cuerpos, y un cielo. En el suelo se desnudan, despacio, los labios que exiliaron los discursos, y en la cama sólo queda el olor a duelo, y a noche, que queda tras el miedo a morir dos veces sin miedo. No sirve la ropa cuando es una mordaza, ni la mentira de la castidad educada contra el fuego, no sirven las mañanas sin antes ser hoy, ni los charcos del techo si impiden el cielo. © pokit in a pocket ch.a.d.t. “ultrasonido sin voz” 28/06/2005 15:31 Enlace permanente. Hay 7 comentarios. |
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